Theodor

1999: Voy a romper las ventanas.

O cómo provocar incendios de nieve con una lupa apuntando a la Luna.

Hasta aquí llegó el ritual
De enfados y canibalismo estúpido.
Son demasiadas horas en vela
Y nada que decir.

Descansamos nuestra espalda
En las persianas bien cerradas,
Tú y yo anémicos;
Y a cada parpadeo calmado
Intentamos dormir.

Terapias mal llevadas sin nadie
Que mediara por dos histéricos,
Mis gritos envasados al vacío
Reventaron al fin.

Y ahora congelo cada instante
Sabiendo de antemano
Que son los últimos
La noche en que el noventa y nueve
Llegó hasta abril.

Los males pasajeros

El movimiento irracional de las islas.

Cuatro mil días después de aquel año obcecado detecto que al fin te dignaste a cumplir con la cita inaudible. Y me alegro y me enfado a la vez.

Después de estudiar con cuidado este caso ejerciendo a la vez de fiscal y abogado, de juez imparcial, sentencio lo nuestro diciendo que el fallo más grande pasó por guardar solamente los días más gratos y olvidar los demás.

Mirarte de frente. Admito en voz alta que no pocas veces he sido tentado en coger mi esperanza y lanzarla sin más a la fosa común donde yacen los sueños que nos diferencian.